Washington –

El huracán Florence tocó tierra estel viernes cerca de la localidad de Wrightsville Beach en Carolina del Norte, a las 07:15 (11:15 GMT), dijo el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (CNH) en su último reporte.

“El huracán Florence tocó tierra hace unos minutos”, dijo el director del NHC Ken Graham en Facebook Live video.

El huracán de categoría 1 se ubicaba a unos 10 kilómetros al este de Wilmington, en Carolina del Norte, y presentaba vientos máximos sostenidos de 150 kilómetros por hora (kph), añadió el CNH.

El Centro Nacional de Huracanes, con sede en Miami, precisó que el vórtice del meteoro penetró a tierra firme con vientos sostenidos de 150 km/h (90 mph), lo que vuelve a Florence un huracán de categoría 1 en términos de intensidad de viento.

Más de 60 personas tuvieron que ser sacadas de un motel que se derrumbó y muchos más que desafiaron las órdenes de evacuación esperaban ser rescatados. Pedazos de inmuebles destrozados por el huracán volaban por los aires.

Los meteorólogos advirtieron que el aterrador ataque durará horas y horas, porque Florence avanzaba lentamente y sigue recibiendo energía del océano.

Horas antes, las lluvias torrenciales que acompañan a Florence ya habían provocado inundaciones de agua marina en calles de zonas costeras y dejó a decenas de miles sin electricidad. Las autoridades prevén inundaciones “catastróficas” por la lluvia en la costa este de Estados Unidos.

En Emerald Isle, Carolina del Norte, el agua alcanzó una altura de 1,92 metros (6,3 pies), agregó el Centro. Emerald Isle está a unos 135 kilómetros (84 millas) al norte de Wilmington. Los efectos de Florence sobre la región podrían durar varios días y dejar una amplia zona sumergida bajo el agua procedente del océano y la caída en forma de intensas precipitaciones.

La intensidad del meteoro descendió a medida que se acercaba a tierra, con vientos que bajaron a cerca de 144 km/h (90 mph) con la caída de la noche. Sin embargo, las autoridades advirtieron que su peligrosidad no deriva tanto de sus vientos sino de las fuertes lluvias, combinado con su avance lento. El gobernador de Carolina de Norte, Roy Cooper, advirtió sobre un desastre inminente.

“Lo peor de la tormenta aún no ha llegado pero estas son tempranas advertencias para los días venideros”, dijo el jueves. “Sobrevivir a la tormenta será una prueba de resistencia, trabajo en equipo, sentido común y paciencia”.

Cooper solicitó ayuda federal adicional para desastres ante lo que su oficina calificó de “daños históricos” en todo el estado.

Más de 80.000 personas estaban sin suministro eléctrico cuando el meteoro comenzó a acercarse a la costa y más de 12.000 personas estaban en refugios. Otras 400 personas ocupaban albergues en Virginia, donde las previsiones eran menos graves. (I)