Fue creativo e imaginativo. Un soñador y visionario; y aunque nunca fue un gran dibujante, su pequeño ratoncito y su invaluable ingenio pasaron a la historia. Aun cuando el cáncer mató al rey, su legado se mantiene vivo, es por esa razón que me sorprendió conocer que su vida se basó en una mentira.
América Vive, espacio televisivo transmitido por Ecuavisa, emitió un reportaje que revelaba el verdadero lugar de nacimiento de Walt Disney. El mencionado segmento argumentaba que el fallecido dibujante habría nacido en un pueblo cerca de Almería en España, y que su madre lo entregó en adopción a una familia estadounidense, cuando su futuro esposo murió en Marruecos, dejándola embarazada y soltera, algo mal visto en la comunidad cristiana local. El programa se refirió al reportaje como una leyenda urbana, y aunque nunca afirmó que el contenido expuesto era verídico, tampoco se atrevió a desmentir los datos presentados. La supuesta nacionalidad española de Disney no es una noticia en progreso, es una afirmación sin evidencia; por esta razón no existen excusas periodísticas para dejar el tema flotando en el aire, especulando en medio de rumores de antaño.
La única verdad universal de este caso es que Walt Disney nació el 5 de diciembre de 1901 en Chicago, Illinois y durante sus 65 años de vida se encargó de cambiar la industria del entretenimiento familiar. Nadie se mete con el Tío Walt… ya verán cuando lo descongelen.









